Asesoramiento a padres. Enfados, berrinches y gritos.

En septiembre de 2016 recibimos, gustosamente, la formación de Certificación Internacional en Disciplina Positiva para familias. Desde entonces, creemos, no olvidando nuestra formación en psicología, en la posibilidad de ofrecer un asesoramiento a padres basado en el autocuidado de las familias, validar emociones y empatizar con la infancia y la adolescencia sin caer en el exceso del castigo y el refuerzo.

«Los enfados, berrinches y gritos son como sus dientes de leche. Aparecen y desaparecen con su desarrollo».

En esta entrada, Lucía Romero Iglesias nos ofrece una visión diferente de abordar de forma respetuosa los enfados, berrinches y gritos de los más pequeños de la casa.

lucia-romero“Una forma excelente de ayudarnos a recordar el punto de vista de un niño es recordar nuestra propia infancia. Cierre los ojos y piense en su infancia. Recuerde un incidente donde se sintió desanimado, malinterpretado, humillado o tratado injustamente, o cualquier combinación de estos sentimientos. Reviva la experiencia. Recuerde exactamente qué ocurrió y cómo se sintió usted. Reviva esos sentimientos. Ahora, recuerde otro incidente de su infancia con un adulto donde se sintió motivado, comprendido, valorado, especial o impulsado a hacerlo mejor, o cualquier combinación de estos sentimientos. Reviva la experiencia. Recuerde exactamente qué sucedió y cómo se sintió usted. Reviva esos sentimientos”. Lucía Romero Iglesias.

El cerebro del niño no nace preparado para tolerar la frustración, ya que atiende a un óptimo desarrollo de su lóbulo prefrontal (que terminará de completarse en la etapa adulta temprana. Esperar que mi hijo no se enfade o reaccione de forma apacible y calmada, por ejemplo:

  • Cuando algo le sale mal.
  • Cuando ve a papá o mamá compartiendo momentos con el hermanito pequeño.

Es algo ilógico desde la neurociencia. Sin embargo, como educadores tenemos mucho que hacer al respecto para ir modelando esos berrinches y conductas inadecuadas que nos suelen desagradar y molestar tanto.

Del ejercicio anterior,  habréis observado que un niño se comporta según cómo perciba su entorno, esa percepción está influida notablemente por la actitud y comportamiento de los adultos. Es decir, nuestro comportamiento influye en que nuestro hijo o hija se comporte de otra forma.

¿Cómo reconducimos en asesoramiento a padres estas conductas de nuestros pequeños?

⇒ A continuación, os ofrecemos algunas pautas eficaces y sencillas para manejar estos difíciles momentos:disciplina-positiva-cordoba

 Es importante que el adulto sepa identificar cuando se está produciendo una “lucha de poder”  y sepa además cortar a tiempo, diciendo algo como:

“Me parece que estamos enfrentados en una lucha de poder, démonos tiempo para calmarnos y luego veamos cómo podemos resolver esto de una forma más respetuosa para las dos”.

 Identifica cuando te estás sintiendo herido y evita contraatacar, piensa:
⇒ “es solo un niño y quiere pertenecer al núcleo familiar”.

Reafirma cómo se siente el niño “Debes de sentirte muy herido ahora mismo, Lo entiendo. Yo me he sentido igual. Reafirmar los sentimientos es una forma muy eficaz de reducir la tensión.

 Cuando haya pasado un tiempo considerable, se hablará de lo sucedido, diciendo algo como:

⇒ “Siento que te has enfadado».

Respeta tus sentimientos, pero no cómo los expresas (no cómo te comportas). Siempre que me faltes al respeto, yo me ire durante un rato como has visto.
Ahora, que estamos los dos calmados, es un buen momento de resolver tu enfado. Se trata de pensar juntos una solución justa para ambos (si el niño tiene una edad suficiente para participar en su resolución).

 Si estás rodeado de gente, en una terraza o una tienda por ejemplo, de forma calmada cógelo suavemente en privado e intente seguir los pasos arriba mencionados pero sin nadie delante, intenta evitar la presión social.

Pasar tiempo a solas con tu hijo haciendo algo que él o ella elija es uno de los mejores alicientes para nuestros hijos. Ayudan a sentirse pertenecientes, valorados y queridos.

Dar abrazos y besos ayudan a que nuestro hipocampo almacene momentos únicos y su percepción hacia nosotros sea más positiva y por ende su conducta.

Empatizar con él, valorar sus sentimientos aunque no estemos de acuerdo con su conducta. Un niño cuando vemos que se porta mal, no es que se porte mal, es que se está sintiendo mal.

CENTRARSE EN LAS CONDUCTAS POSITIVAS, NO EN LAS NEGATIVAS.

 conducta positiva infantilLa conducta de nuestro hijo puede ser un 85% positiva y un 15% negativa y, no obstante, ¿en qué nos fijamos? Cuando invertimos el 85% de nuestro tiempo y energía en centrarnos en el 15% de conductas negativas éstas aumentaran considerablemente y las positivas desaparecerán. Pero si invertimos el 85% de nuestro tiempo en reconocer las conductas positivas, las negativas no tardarán en disminuir.

 

Espero que os haya gustado este la entrada y, lo más importante, que os haya servido de gran ayuda.

Recordar que una buena educación hacia nuestro hijos se basa primero en tratarnos bien a nosotros mismos, somos un ejemplo para ellos.

Si te ha gustado la entrada, nos encantaría saber tu comentario.

¡Tu aportación nos es de gran utilidad! GRACIAS.

Equipo de ISEP Clínic Córdoba.  asesoramiento psicologico a padres 

 

 

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