Con la llegada de las Navidades, a los papás y mamás se les presenta una ardua tarea, comprar regalos. ¡Cuidado, con el exceso de relagos para los Reyes Magos! Cada vez más, papás y mamás compran más regalos a sus hijos e hijas, parece como si fuera una obligación comprar todo lo que ponga en la Carta que  han escrito para los Reyes Magos.

Los regalos en Navidades, lejos de ayudar a nuestros hijos a ser más felices, les estamos ayudando a que sean inmaduros emocionalmente hablando.

¿Por qué no debemos regalar a nuestros hijos tantas cosas?

–  Regalándole todo lo que piden no le estamos enseñando a que toleren la frustración, les estaremos enseñando que todo se puede conseguir, y bien sabéis papás, mamás, tíos y abuelos que esto en la vida adulta no es así.

– El cerebro humano  no está preparado para atender a tantas cosas a la vez y se satura. El niño se desconcierta y no sabe a qué jugar, al final se decanta por el que más ilusión tenía por recibir.

– Son más felices por tener más, todo lo contrario, se vuelven más caprichosos y crecen con la idea errónea que la felicidad es tener COSAS, cuando todos sabemos que podemos ser las personas más ricas del mundo económica y materialmente hablando, y ser los más infelices de la Tierra.

– No le estamos permitiendo que desarrollen su creatividad, se la estamos cortando con numerosos artilugios creados en pleno siglo XXI donde el niño o niña prácticamente lo tiene todo hecho.

– No le enseñamos el trabajo, esfuerzo y constancia que lleva tras cada regalo. El niño crece con la idea errónea de todo lo que deseo lo puedo tener sin el más mínimo esfuerzo.

– Con tantos regalos le estamos haciendo cada vez más egoístas y menos solidarios. El niño hiperregalado piensa “juego con mis juguetes porque me lo han traído a mí y como tengo de todo juego yo solo”. La idea es que con sus amigos comparta el juego conjunto y simbólico porque mi hijo querrá jugar en la cocinita y su prima a las mamás y papás también ambos a la vez.

Entonces,  ¿qué tenemos que hacer papás y mamás?

Muy sencillo, una buena idea de reducir regalos es prevenir las consecuencias descritas anteriormente es decirle algo como:

carta-reyes-magos“ Hijo/a en la carta de los Reyes Magos solo podrás escribir cuatro cosas, las que más ilusión te hagan”.  Estimularemos su lóbulo frontal, ya que tendrá que planificarse y decidir realmente lo que quiere, que será lo que le haga especial ILUSIÓN. El resto son cosas que no quiere realmente y en pocas horas tendrá en un rincón de la casa.

De las cuatro cosas que han escrito nuestros hijos e hijas sólo podremos regalarle TRES, y ¿Por qué? el cuarto es lo que yo llamo el Regalo para la vida: aprender a tolerar la frustración, la capacidad de persistencia ante lo no conseguido, etc. Y no os dejéis engañar papás y mamás, el más importante de los cuatro regalos es: el último.

¡Feliz Navidad!

Lucía Romero Iglesias.

Psicóloga General Sanitaria. Experta en Psicología Infantojuvenil y Familia

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