Seguro que llevas tiempo esperando al Black Friday y no te has hecho nunca la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los sentimientos que experimentamos las personas en torno a este día?

El Black Friday es un día importado de EEUU y que vino ya hace tiempo para quedarse en nuestras vidas. Un día que es considerado por muchos incluso más importante que las tradicionales rebajas de enero o de verano. Un día de venta masiva, que incluso se alarga durante el fin de semana hasta el lunes siguiente (Cyber Monday) o incluso  durante toda la semana siguiente (Cyber Week).

Debes tener cuidado con la publicidad que rodea al Black Friday y su capacidad para generar sentimientos y necesidades irreales

Algunos de los efectos psicológicos son los siguientes:

  • FALSA SENSACIÓN DE NECESIDAD 100% 100%

Las grandes marcas se apoyan en un fuerte marketing para conseguir generarte unas necesidades, motivaciones y deseos por productos que no tenías en mente. Una técnica que modifica tu actitud frente a la compra de esos productos. ¿Y cómo lo consigue? Pues jugando con tu motivación proactiva, todo a través de un contínuo bombardeo de publicidad de productos que no consideras necesarios en ese momento. Una técnica que influirá más tarde en tu proceso de decisión.

Porque luego aparece la publicidad y es ahí cuando tu mente asociará el producto a experiencias, recuerdos o actitudes positivas. Es decir, que la publicidad hará más deseable un producto, luego aparece en escena esa «deseada» rebaja y lo hace más accesible. Es una especie de sistema de recompensas para tu cerebro, se activan las áreas del cerebro implicadas en el placer inmediato y aparecen los comportamientos de consumo. Se limita la parte racional  de tu cerebro y desaparece la idea de producto innecesario o del precio elevado. Y ahí es donde entran en juego los descuento del Black Friday.

  • PRODUCTOS A CAMBIO DE «FELICIDAD» 100% 100%

Nuestras emociones, al contrario de lo que algunos pueden pensar, tienen una gran influencia sobre las decisiones económicas que tomamos. Así, nuestro gasto no lo dirigen tanto las necesidades reales, como las necesidades percibidas. Es decir, propician que crees una imagen de cómo mejorarías teniendo ese producto, lo que te lleva a convencerte de que realmente lo necesitas. Una vez te has imaginado con ello, no querrás deshacerte de esos sentimientos positivos, y no te quedará otro remedio que acabar comprándolo.

Piensas en la «felicidad» de poder comprar un producto que no te puedes permitir alegremente un día cualquiera, pero que crees que cuando llegue ese día tendrá una buena rebaja y por fin será tuyo.

  • LA MANIPULACIÓN 100% 100%

Al comprar, conseguirás un producto que necesitas (pero no deseas) a un precio rebajado y mucho menor al que esperabas encontrarlo. Sin embargo son productos que no te has planteado previamente y eso es «gracias» a la manipulación que ejerce la publicidad. Es fácil ser persuadidos por ese placer inmediato que la publicidad consigue asociar a sensaciones agradables y valores positivos.

  • PERO… ¿DÓNDE ESTÁ TU PENSAMIENTO CRÍTICO? 100% 100%

Pues directamente ha quedado anulado por las técnicas que el vendedor ha utilizado. Estas artes han sido estudiadas y utilizadas desde hace muchos y demuestran una gran eficacia ante la «debilidad» de nuestras mentes ávidas de comprar. El simple hecho de comprar un producto rebajado produce un placer que puede llegar a anular tu pensamiento crítico y, por consiguiente, tu capacidad de raciocinio. Tu cerebro de los personas se pone en “modo compra” nada más que entras a una tienda. A partir de ese momento, es función de las personas que trabajan dentro (apoyados en las técnicas antes comentadas) hacer que tomes la decisión de comprar.

Las grandes empresas buscan ganar clientes y conseguir vender lo que ellos quieren y al precio que han decidido. Probablemente este precio siga siendo alto, pero la estrategia consiste en que el consumidor vea que el precio inicial era mucho más alto. Es ahí es donde la publicidad intenta generar de nuevo la urgencia de comprar un producto que no necesitas.

  • Y APARECE LA SENSACIÓN DE CULPA 100% 100%

Una vez que has hecho la compra y te sientes gratificado, llegas a casa y comienzan a aparecer los sentimientos de culpa o la valoración crítica y racional de los productos comprados.

El placer inmediato generado por la compra, disminuirá de la misma forma. Ya has satisfecho ese deseo pero ahora hará acto de presencia la parte del cerebro encargada de la racionalidad y la evaluación crítica, que puede valorar esa compra como un gasto innecesario y a consecuencia, puedes experimentar culpa

¿Y si estas advertencias no funcionan?

Si a pesar de haber leido el artículo has caido en las «garras» de la compra impulsiva y es algo que sueles experimentar de forma habitual. Siempre puedes ponerte en manos de nuestros profesionales y recibir la terapia o consejos que más se adapten a tu caso y circunstancias personales con éxito.

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