estefanía aguilar palmaHoy hemos destinado nuestro artículo del blog para hablaros de la tartamudez. Os resulta familiares estas frases: ”Mi hijo tartamudea de repente”, “Tarda muchísimo en decir las cosas”, “Se traba mucho al hablar».  Si es así, éste es vuestro artículo. 

La tartamudez es un problema del neurodesarrollo que afecta a la fluidez del habla. Cada vez es más común encontrarnos con niños en nuestra consulta con este cuadro diagnóstico, así como con presencia de disfluencias en su habla (parones en algún momento del habla).

Es normal que en niños entre 2 años  y medio el habla no sea totalmente fluida hasta que aprenden a organizar las palabras y frases, ya que están en pleno desarrollo de su lenguaje oral. También,  existe la posibilidad de ser persistente en el desarrollo y una vez adquirido el lenguaje oral todavía se mantengan. Por ello,  la detección temprana por un especialista es fundamental.

Antes se pensaba que hasta los 8/9 años no se debía intervenir, que era un problema de origen psicológico y si se intervenía el problema podía hacerse crónico por la toma de conciencia del mismo. Se dejaba por tanto, a los niños sin intervención y a las familias sin información, y esto generó un tabú entorno a la tartamudez.

Hoy en día sabemos que lo mejor es trabajar lo más tempranamente posible porque se puede mejorar el cuadro y reducir los comportamientos secundarios asociados (tics, ansiedad, muletillas, evitaciones…).

Los Criterios de riesgo de tener tartamudez persistente son los siguientes:

  1. Tiempo: llevar más de 6 o 12 meses con dificultades.
  2. Factor genético: herencia genética (padre, abuelo, tío…).
  3. Inicio brusco: las evolutivas se inician poco a poco, la persistencia se inicia de pronto de manera brusca y fructuante.
  4. Varón: tienen más probabilidades. Las disfluencias evolutivas las tienen por igual niños/as.
  5. Tipo de disfluencias: hay que valorar cómo son: evolutivas o persistentes.
  6.  Comportamientos secundarios acompañados a sus disfluencias. Reacción negativa como de tipo verbal, fisológico o emocional.
  7. Presentar ciclos muy acusados de remisión: parece ser que desaparecen milagrosamente y luego vuelven.
  8. Tener más de 5/6 años.

Si mi hijo tartamudea de repente…¿Debo dejarlo o cuándo acudir al logopeda?

Si hay factor hereditario siempre se debe derivar al logopeda. Si no hay factor genético se derivan siempre que aparezcan tres de los criterios anteriores.

Una vez se acuda al logopeda, se llevará a cabo una evaluación completa de su habla obteniendo diferentes registros del habla en distintos contextos, valorar los criterios de riesgo, velocidad de habla y medir los comportamientos primarios y secundarios para poder llevar a cabo la intervención adecuada a cada caso. https://cordoba.isepclinic.es/logopedia-infantil-y-adolescente/

Recomendaciones para los papás:

  • No agobiar al niño/a, dejarle tiempo para que se exprese.
  • No realizar continuas correcciones de su habla.
  • Hablarle despacio, pronunciando claramente.
  • No reaccionar de manera negativa ante sus “parones”.
  • Potenciar situaciones para conversar y hablar en ambiente tranquilo y relajado, evitar situaciones que le provoquen tensión.
  • Reforzar su esfuerzo por expresarse.

 

Aquí os dejamos un enlace con una guía para padres recomendada por la fundación española de la tartamudez donde os aportan más información sobre este problema del habla: https://www.fundacionttm.org/la-tartamudez/guia-para-padres/

 

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