Halloween y los niños van de la mano. Se acerca el día 1 de noviembre, fecha en la que solemos celebrar el Día de Todos los Santos y así recordar a nuestros seres queridos fallecidos. Hace ya un tiempo que hemos importado las costumbres de EEUU, sobre todo los niños, y se celebra Halloween de forma paralela. Una fiesta que puede resultar útil, sobre todo para ellos.

El Día de Todos Los Santos, representa una fecha asociada a tristeza dentro de nuestra cultura. Esto es así porque es cuando más palpable se vuelve la ausencia de los seres queridos y aquellas personas que han sido importantes en nuestras vidas o a los que les teníamos mucho aprecio por distintas circunstancias. Pero al mismo tiempo, gracias a la irrupción de la fiesta de Halloween y sus connotaciones mucho más alegres, puede suponer una oportunidad inmejorable para que los niños, principales protagonistas, sean capaces de abordar la muerte con mayor naturalidad. Halloween y los niños van de la mano desde hace tiempo. Hay un aspecto del miedo, que consideramos «miedo evolutivo» y va asociado a cada tramo de edad. Habrá cosas que asusten más a un niño de 2 años: por ejmplo: las tormentas o los rayos, mientras que entre los 3 y los 6 años el miedo se relaciona con estímulos imaginarios (oscuridad, fantasmas, monstruos). A partir de los 6 ó 7 años, el miedo comienza a asociarse a la posibilidad de resultar herido o el daño físico, los temas médicos o el fracaso escolar. La llegada de la adolescencia cambia el foco de los miedos hacia los temas sociales o al aspecto físico, continuando los miedos escolares muy presentes.

El miedo es una emoción normal y sana. Es un sentimiento que se pone en marcha en presencia de amenazas y/o peligros. Por tanto, tiene un papel fundamental en la supervivencia. El miedo nos ayuda a reaccionar ante aquellas cosas que podrían poner en peligro nuestra vida.

Pero, ¿Y respecto a la idea de la muerte? ¿Puede ayudarles?

Halloween y los niños crean un vínculo especial. En el caso de los niños, el hecho de disfrazarse, pedir caramelos y tratar de dar sustos a los demás, les puede ayudar a abordar el tema de la muerte de manera más relajada, pero sobre todo, de acercarse a ella, de poder hablar sobre el tema, desdramatizando y superando miedos. Es un error, vivir como si la muerte no existiera y lo es también tratar de ocultársela a los niños. Pero ojo, es necesario que tener en cuenta y cuidar mucho las formas debido a las distintas sensibilidades y edades. Pero es muy importante abordar el tema con seriedad y profundidad con ellos y no quedarse con el aspecto ridículo o cómico de la festividad. Evitar el dolor a los niños les hace más mal que bien porque facilita la aparición de temas tabúes en la edad adulta pueden hacer mucho daño y convertrlos en personas introvertidas e inseguras.

Un niño puede ser infantil pero no es tonto, e irá formando sus propios juicios sobre la realidad. Debemos resolver sus dudas y las preguntas existenciales, normalizar para que no aumente su sensación de miedo e inseguridad

Una vez que hemos abordado con ellos el tema de la muerte. Es hora de que se diviertan en Halloween para superar sus miedos. Para ello, te proponemos 3 cosas:

Explicarles bien en qué consiste la celebración

Los niños, por lo general, experimentarán miedo. Eso es algo que no podemos evitar, a la vez que tampoco podemos hacer nada contra su voluntad de poder realizar actividades en Halloween. Por eso, sería positivo que, en vez de evitar Halloween, los preparemos para esta celebración. ¿Cómo? Contándoles qué es esta celebración, qué cosas que se suelen hacer, cómo de divertido puede ser ese día o qué tipo de actividades le gustaría hacer. A los niños, al igual que a los adultos, las cosas que no conocen o que no esperan, les generan inquietud. Los niños deben comprender el por qué de la gente disfrazada, conocer que bajo esa fachada hay personas de carne y hueso. Hasta los seis o siete años de edad, los niños tienen dificultades para diferenciar entre lo real y lo fantástico. Pueden creer que realmente hay zombis en la calle o que alguien puede atacarles.

Involúcrate, sobre todo la primera vez

Si es la primera vez que va a celebrar Halloween tienes una oportunidad de oro para involucrarte con él. Puede ser que se muestre inseguro porque es algo que van a celebrar por primera vez o porque, a lo mejor, sea la primera vez que se disfraza, decora su cuarto o ha realizado actividades para Halloween en el cole. Si te involucras, lo acompañas y realizas actividades en conjunto le transmitirás expectativas positivas, el niño se lo pasará mejor y tendrá menos miedos.

Enséñale trucos contra los miedos

Puedes ayudarte de los cuentos, los juegos y de nuestra propia conducta, los adultos son el mejor ejemplo para los niños. El miedo a la oscuridad es muy frecuente, especialmente en niños hasta 6 años. Montar un teatro de sombras chinas, poner pegativas que se vean en la oscuridad o leer un cuento sobre el miedo puede ayudar a los niños a afrontarlo mejor. También puedes construir un superhéroe contra el miedo, un muñeco creado por el niño que represente la valentía para que ayude al niño en los momentos de miedo. ¿Y los hechizos? ¿los has probado? Puedes tirar de humor e inventar alguna palabra mágica, al estilo Harry Potter, con cualquier significado que creas que al niño le puede dar la risa. Que consiga convertir el miedo en una forma ridícula que al niño le haga sonreir. En este caso podemos pedirle al niño o niña que haga un dibujo de algo que le asusta. Después añadiremos elementos graciosos o ridículos que hagan que el niño se ría o se divierta. Estas emociones son incompatibles con el miedo y ayudarán al niño o niña a disminuir el temor.

¡Último consejo! En el caso de que los niños sean muy pequeños es aconsejable responder simplemente a las preguntas que ellos realicen, sin darle más explicaciones que las que ellos demandan

Sois el espejo en el que se fijan

Recuerda que es importante que los niños celebren Halloween si lo desean. Y lo más importante papás y mamás… LAS EMOCIONES Y LA FORMA DE ENFRENTAR LOS PROBLEMAS SON MUY IMPORTANTES. Halloween y los niños van de la mano y eso es innegable, por mucho que les pese a las mentes más tradicionales. Nuestros hijos reaccionan ante las situaciones novedosas mirando y viéndonos a nosotros como lo hacemos. Si nos mostramos angustiados y temerosos ellos también reaccionaran así.

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