A veces decidir ir al psicólogo se convierte en una tarea difícil cuando somos adultos. Todo se complica en el caso de los niños y adolescentes. Como padres nos preocupa cuando nuestro hijo/a tiene fiebre, dolor de barriga o la varicela y acudimos inmediatamente al pediatra.

¿Y cuándo se trata del psicólogo?…

Pero, ¿sabemos cuando llevar a nuestro hijo/a al psicólogo? ¿qué nos indica que la salud mental de nuestro hijo/a es la adecuada? A continuación os dejamos una lista de situaciones donde sería conveniente visitar a un especialista.

Los niños de hoy en día cada vez saben más, reciben más información y tienen más acceso a todo. Esto no siempre es bueno, y algunas cosas pueden descontrolarse. Los padres os sentís a menudo, arrastrados por las dudas sobre cómo actuar, la falta de tiempo y la presión social.

Puede llegar el momento en que os preguntéis si lo que pasa con tu hijo es normal o no. Es difícil saber si necesitáis ayuda externa o cuándo acudir al psicólogo.

Situaciones que puedes ver en tus hijos

¿Existen señales que pueden alertarte de que algo no va bien? Aunque puede estar bien consultar a otros miembros de la familia o amigos que ya han sido padres con anterioridad, existen síntomas claros que no se deben ignorar.

Si un niño presenta señales de un trastorno mental, la diagnosticación y el tratamiento temprano son importantes para minimizar sus efectos negativos.

Pérdida de apetito o cambios en los hábitos de sueño.

Bajada del rendimiento escolar.

El niño/a estudia mucho y se prepara sus exámenes pero no consigue aprobar.

Habéis decidido separararos y no sabéis cómo trasmitirle la noticia ni cómo se lo va a tomar.

Se ha producido una regresión, el niño/a "moja" la cama de nuevo cuando ya llevaba mucho tiempo sin hacerlo.

Habéis notado que el niño/a se encuentra decaído, triste o desanimado.

Ha llegado un nuevo miembro a la familia, un hermanito o hermanita, y no se lo ha tomado demasiado bien, reclamando vuestra atención en todo momento.

Miedo intenso y desproporcionado, no quiere dormir solo y se despierta por las noches después de haber tenido una pesadilla.

Está irritable, se enfada por todo o ha vuelto a las pataletas.

No tiene amigos, le cuesta relacionarse con sus iguales o no muestra interés por ello.

Nuestro/a hijo/a no se ve bien, no se gusta y constantemente se compara con demás.

Es importante consultar a un especialista para salir de dudas y empezar un tratamiento específico si fuera necesario.

Ven a visitarnos sin compromiso

ofrecemos un servicio especializado en la detección, diagnóstico, tratamiento y atención de todos aquellos problemas psicológicos, conductuales y/o educativos que pueden presentar niños y niñas en cualquier etapa del desarrollo.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies