lucia-romeroHoy Día Internacional del sueño, queremos hacer un homenaje a este día hablando del sueño en la infancia, ya que el dormir bien es casi tan importante como la alimentación. Sino dormimos bien no estamos bien. El sueño es esencial para el desarrollo neuronal. El sueño, fortalece procesos mentales como la atención y la memoria, ambos de vital importancia en el aprendizaje.

Numerosos estudios han demostrado que mientras dormimos nuestro cerebro está consolidando la información que hemos aprendido en ese día. Un niño que se acuesta temprano y duerme bien, estará más atento en clase al día siguiente, aprenderá más, recordará mejor las tareas y las explicaciones del profesor y rendirá mejor en los exámenes.

La ciencia indica que un niño que duerme bien tiene más probabilidad de éxito escolar y un niño que duerme pocas horas y mal, se enfada más, hace más rabietas al día siguiente, presta poca atención en clase y suspende muy frecuentemente.

Los niños cada vez duermen menos horas porque se van más tarde a la cama. El dormir al igual que el comer correctamente, es un hábito que se aprende.

¿Cómo puedo contribuir a una mejora en la calidad del sueño mis hijos en hijas?

Ahí van algunos consejos para que adquieran, fácilmente, un buen hábito de sueño diario:

  1. Establece una rutina de sueño. Crea con una cartulina los pasos que queremos que haga nuestro hijo o hija antes de irse a dormir. Esta rutina con pasos sería la siguiente: ducharse, ponerse el pijama, cenar, lavarse los dientes, dar las buenas noches a mamá y papá e irse a la cama a leer. Establecer una rutina diaria (de lunes a jueves y domingo noche) permite al cerebro aprender que detrás de una acción viene la siguiente, lo cual predispone a que se vayan a la cama adecuadamente.
  2. Haz que duerma en SU cama y SU cuarto. Significa que tras la rutina anterior expuesta, el cerebro de nuestro hijo ha asociado que “mi cama induce a sueño”. El cambio continuo de lugar para dormir no favorece a un buen hábito de sueño porque manda señales equívocas y alternantes  al cerebro.
  3. Empezar con la rutina establecida media hora o una hora antes para no retrasar la hora de irse a la cama. Casi siempre se nos echa encima la hora en la que nuestro pequeño se está yendo a la cama a dormir. Esto se puede arreglar adelantando media hora o incluso una hora el inicio de la rutina de sueño.
  4. Fuera dispositivos electrónicos y televisión para antes de dormir. Está comprobado que las luces, sonidos y movimientos de los aparatos electrónicos impiden la aparición del sueño y favorecen la activación cerebral.
  5. Lectura antes de dormir con una luz tenue. La lectura elegida por el niño favorece la inducción de sueño. Esto puede usarse a cualquier edad. Los más peques de la casa pueden hacerlo metidos en sus camas y en compañía de sus madres o padres que serán los que le lean el cuento, para después irse a su cuarto y dejar en su cama al pequeño. Las pautas enseñadas desde muy pequeños en relación a la lectura favorece un mayor aprendizaje y un asegurado buen hábito de sueño.

Mi labor como psicóloga infantil es desvelarme por el bienestar emocional de los pequeños /as y las familias.

¡Os deseo felices sueños del tirón a todos/as!

Lucía Romero Iglesias. Psicóloga General Sanitaria. Experta en infancia, adolescencia y familia.

 

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