“Mi hijo ya no quiere pasar tiempo con nosotros, ya no somos importantes”, Nada le parece bien, protesta por todo”, Parece que no le gusta estar conmigo y le avergüenzan mis besos”.

 

 ¿Verdad que te reconoces en una de estas frases? Los padres y madres a menudo se sienten perdidos e incomprendidos ante la adolescencia de sus hijos e hijas, y es algo muy normal. Se producen muchos cambios en ellos y ellas y a una gran velocidad. Ya sabemos que has pasado por esa época tú mismo/a pero eso no quiere decir que sepas manejar la situación de la forma correcta y cada hijo/a es un mundo aparte.

 Además, siempre hay factores externos que pueden alterarlos y deber ser consciente de las herramientas o profesionales adecuados para ellos. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que hasta una de cada cuatro personas puede sufrir depresión antes de los 19 años. 

 

Las causas de la depresión en las personas más jóvenes son diferentes de las de los adultos. El niño puede sufrir depresión debido a la intimidación, abuso físico, emocional o sexual, o problemas de salud mental.

La adolescencia es, para muchos jóvenes, una etapa de la vida caracterizada por los cambios y la incertidumbre. No es solo que el cuerpo empiece a desarrollarse de una manera más rápida; además, hay que afrontar nuevas responsabilidades y exponerse a nuevos retos.

Estos son los trastornos psicológicos más comunes durante la adolescencia, qué síntomas los caracterizan y de qué maneras pueden empezar a expresarse a través de las acciones, los pensamientos y los estados de ánimo de los adolescentes.

 

1. FOBIAS

Sobre todo la fobia socialun tipo de trastorno de ansiedad que aparece al pensar en la interacción social con personas que no forman parte de nuestro entorno más cercano. Suele producir una gran ansiedad y estrés, pudiendo incluso desencadenar en determinadas crisis de pánico.

La persona con fobia social experimenta pensamientos catastróficos acerca de lo que puede pasar si interactúa con gente desconocida. Es una especie de timidez extrema, aunque sus efectos aparecen incluso sin que haya nadie cerca, mediante la evitación de las situaciones en las que hay interacción social. El problema actual de las redes sociales y la preocupación por la imagen ante los demás durante la adolescencia puede desencadenar en este trastorno. Lo mismo que ocurre con los cambios físicos tardíos y la desigualdad a la hora de hacer cosas, de según que edad o no, de forma más temprana. Tod ello influye negativamente.

2. ANSIEDAD

Y en este caso, hablamos, sobre todo, del Trastorno de Ansiedad Generalizada como uno de los principales representantes del grupo de alteraciones conocidas como trastornos de ansiedad, categoría a la que también pertenecen las fobias.

Hay diversos síntomas, tales como: temblores, mareos, ideas catastróficas, pensamientos intrusivos, taquicardias…). En lo que respecta a tu hijo/a, este cuadro puede venir derivado de situaciones diversas: hablar en clase delante de sus compañeros, estar sufriendo Bullying, hacer un examen oral…

3. TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN

El adolescente siempre busca la aceptación por parte de los demás y ser respetado por su grupo social. A esto hay que unirle la constante preocupación por la imagen que proyectan ante los demás, la apariencia. A todo esto, se une el daño de las propias redes sociales y los «falsos» estilismos.

Querrá ofrecer una versión perfecta de él o ella mismo/a. Esta presión, los vuelve más vulnerables a los trastornos de la conducta alimentaria, cuyos síntomas acostumbran a estar ligados a una necesidad obsesiva de control del propio peso corporal.

4. MALA CONDUCTA

También conocido como trastorno disocial, este fenómeno psicológico se caracteriza por expresarse a través de una tendencia a la agresividad y a transgredir las normas constantemente.

No se trata de una oposición a algunas leyes o reglas consideradas injustas, sino de una indiferencia generalizada ante todas las pautas de comportamiento acordadas por la sociedad para vivir en armonía y sin generar conflictos, a la que se suma el uso de la violencia: peleas, amenazas, robos, etc.

5. TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) es diagnosticado durante la infancia pero ocurre muy habitualmente que no se asocian los síntomas correctamente, corre el tiempo y el trastorno suele continuar durante la adolescencia. Ahí es cuando se tiene constancia de ello y lo tarde que vamos.

Hay dos síntomas que están estrechamente relacionados con el TDAH: la necesidad de buscar actividades de interacción con el entorno que distraigan al niño o niña, y también, problemas de atención en un mismo estímulo durante varios minutos seguidos.

Esto produce dificultades tanto en la escuela como en las relaciones sociales y en la capacidad para cumplir las normas.

¡Acuérdate de cuándo nosotros y nosotras éramos adolescentes! Esto nos ayudará a reflexionar sobre cómo nos sentíamos, qué necesidades teníamos o que es lo que pensábamos.

¿Quieres que ayudemos a tu hijo/a?

Siempre que un joven en edad adolescente tenga problemas de autoestima, depresión, ansiedad, comportamiento, comunicación, alimentación, duelo, sexo, etc. El psicólogo de la adolescencia podrá ayudar a mejorar todas estas situaciones de forma gradual en sus sesiones. Por este motivo, se recomienda no esperar y acudir a la consulta lo antes posible, para que pueda ayudar a los adolescentes a estar bien lo antes posible, evitando así que se les cree un trauma o derive en otras patologías.

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