Empezamos la semana. ¡Cómo cuestan los lunes!

No me gusta mucho «el palabro»  gestión del tiempo, ya que pase lo pase el tiempo no es nuestro enemigo, ya que éste se gestione o no va a pasar igualmente, tiene 24 horas para todo el mundo.


Hoy  vamos a empezar la semana, intentando ser coherentes con nosotros mismos. Somos nosotros los que tenemos que gestionarnos con el tiempo.
Os dejo esta tabla para empezar a gestionarse.

urgente_importante_psicología

¿Os parece un buen inicio?

Ahora lo que nos toca es distinguir el impulso de que todo sea urgente e importante.

La adversidad de estar en «hazlo ahora» es vivir para y por lo urgente e importante, pasan los días y no hay dedicación al placer, provocando un vacío personal. Ten en cuenta que aunque hagas cosas no te sentirás lleno personalmente, ya que son obligaciones.

PSICO – CONSEJO: empieza a dedicarte al placer, comprometiéndote contigo mismo en lo importante y no urgente, es lo que nos llena realmente. Allí viven nuestros sueños y proyectos . Eso sí, si no se planifican no verás sus frutos. La práctica del mindfulness os ayudará a focalizarnos mejor de forma más concienzuda en vuestro presente.

Por ello, la gestión del tiempo es más efectivo y menos estresante cuando se empiezan a tratar los asuntos importantes, antes que se vuelvan urgentes. Vamos a pensar un momento: la urgencia no hace a un asunto importante. Aprender a decir no, sin sentirse mal, delegar o renunciar, son algunas de las formar de soltar la tensión emocional a la hora de tener que afrontar una asunto importante.

Os dejamos un vídeo sobre la gestión del tiempo y la práctica de mindfulness:

Después de este vídeo, nos toca como bien nos dice Larraitz Urrestilla establecer prioridades, pero antes hay que torear tres obstáculos habituales de este proceso:

  1. Interferencias emocionales. Éstas conducen nuestra atención hacía lo que nos gusta y dilatando lo que no nos gusta, es aburrido. Una gestión del tiempo por gustos puede resultar divertido, y una gestión del tiempo por miedo nos puede resultar tranquilizante, pero, ¿os resulta eficaz? Os recomendamos que apliques la conciencia plena para identificar tus gustos, reconócelos, sin olvidar tu brújula interna (tus objetivos basados en valores de vida). Ah, y no pospongas lo que te resulta más «penoso», sobre todo si es importante.
  2. Las interrupciones. Éstas aparecen cuando damos cabida otras personas intenten redirigir nuestra atención hacia sus tareas, refiriéndome a interrupciones sencillas de amigos, familiares o compañeros de trabajo. La práctica del mindfulness te permitirá: 1.  Reconocer el momento y la naturaleza de la interrupción; 2. Decidir si la acepta o si la deja para más tarde; 3. Desarrollar libertad sobre su propio tiempo, sin que eso implique que los demás decidan por mi.
  3. Los imprevistos. ¡Qué difíciles resultan, verdad! Son aquellos que se cuelan «sin quererlos ni comerlos», forman parte de uno y claro, no se pueden posponer con tanta facilidad. Por ello, se nos atragantan. El truco de los imprevistos, aunque de entrada nos generen rechazo, es que en ocasiones nos regalan una oportunidad. No la desaproveches, estudiaremos la causa, y tal vez,  «gualá», una oportunidad para mejorar algo. La mejor de la respuesta posible ante los imprevistos es encontrarles un tiempo extra, y así vamos a prevenir que nos amargue el día. Cultivemos la flexibilidad, la aceptación y la paciencia para alentar al enfado.

No quiero dejarme en el tintero, antes de finalizar este post, como fuente de estrés en la gestión del tiempo es el grado de perfección exigido y la dificultad para delegar. Existe la tendencia que la forma de trabajar propia es la más adecuada. No lo dudo, seguro que es así, pero es importante que no te desfocalices, porque lo que estamos tratando aquí es de organizar tus prioridades. Para ello:

  1. Desapégate de esa forma de percibir la vida: trabajo, familia, social. Toma distancia para ver que puedes ganar si oriento mis esfuerzos de otra forma.
  2. Valora la posibilidad de formar a alguien para poder hacer esas tareas menos importantes. Si aprecias, en un principio, menos calidad en el trabajo, es normal, pero obtendrás más calidad de vida.
  3.  Céntrate en aquellas cosas que impliquen el núcleo más importante: trabajo, familia, social o a nivel personal. Sin olvidar que hay que cultivar la tolerancia.

Clave de la gestión del tiempo está en que hay un gran potencial en simplificar la vida para encontrar ese tiempo que nos falta. Pregúntate, ¿Para qué? No tengas todos los momentos ocupados. Esos golpes de suerte que aparecen en la vida pueden surgir por esos espacios que quedan vacíos en nuestra agenda acelerada.

Te proponemos los siguientes ejercicios:

  • Practica unos minutos al día de meditación guiada. Aquí te dejamos una de Andrés Martín Asuero, doctor en psicología:

 

  • Piensa en aquellos aspectos de la vida que debería cambiar y reflexiona de forma amable y constructiva contigo mismo en cómo podría hacerlo.

Ahora nos encantaría que compartáis vuestras vivencias. ¡Anímate!

Conoce más sobre la práctica de Mindfulness en el siguiente enlace:

Mindfulness

 

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